La construcción residencial en Argentina cuenta con una alternativa tecnológica disruptiva: un sistema automatizado capaz de edificar viviendas completas de 120 metros cuadrados en apenas 48 horas. Esta metodología supera tanto a la construcción tradicional con ladrillo como a los sistemas en seco, consolidándose como una opción innovadora para el sector.
El funcionamiento del sistema se centra en la automatización integral de la obra gris, eliminando el trabajo manual extensivo que caracteriza a los métodos convencionales. Esta automatización genera un impacto inmediato en la reducción de desperdicios de materiales y escombros, aspecto crucial para la sostenibilidad económica y ambiental del proyecto.
La precisión milimétrica es otro pilar fundamental de la tecnología. Gracias a este nivel de exactitud, es posible ejecutar diseños arquitectónicos sofisticados y complejos, resolviendo proyectos que con metodologías tradicionales enfrentarían mayores desafíos en su materialización.
Los beneficios de esta alternativa constructiva son múltiples. La drástica reducción de plazos de obra incide favorablemente en los costos finales, haciendo las viviendas más accesibles. Simultáneamente, la disminución de residuos responde a estándares ambientales cada vez más exigentes.
Para el mercado inmobiliario, la implicancia es significativa: la capacidad de construir viviendas en tiempos récord podría acelerar la oferta de unidades disponibles, aliviando la demanda de mercado y generando presión a la baja en precios.
Este avance tecnológico plantea interrogantes sobre la evolución de los métodos constructivos tradicionales y posiciona una nueva forma de producir viviendas con mayor eficiencia, calidad y responsabilidad ambiental.
Imagen: Matheus Bertelli / Pexels – Con informacion de TN







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