A pesar del crecimiento significativo en la demanda mundial de harina de soja, el precio de este producto se mantiene sin cambios en términos reales respecto a hace 26 años. Así lo revela un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario que analiza la paradoja de las cotizaciones internacionales estancadas.
La investigación pone el foco en un fenómeno que desafía la lógica económica tradicional: mientras aumenta la necesidad global de harina de soja, los valores no acompañan ese crecimiento. En términos nominales, la volatilidad es evidente, pero cuando se ajustan por inflación, los precios reales permanecen prácticamente idénticos a los registrados hace más de dos décadas.
Según el análisis, una de las claves para entender esta situación reside en la expansión de la industria de los biocombustibles. El auge de este sector impulsó significativamente la molienda en Estados Unidos y Brasil, dos potencias globales en la producción de derivados de soja. Esta intensificación de la capacidad productiva generó un aumento en la oferta que compensó el incremento de la demanda.
La combinación de mayor producción y consumo en aumento genera un equilibrio que se refleja en precios que no se disparan, a diferencia de lo que sucedería si la oferta fuera limitada. Los productores argentinos enfrentan entonces un escenario complejo: aunque comercializan más volumen que antes, el precio unitario no les permite obtener mayores ingresos por unidad vendida.
Este estancamiento de precios en términos reales tiene implicaciones directas para la rentabilidad del sector. Los costos de producción, insumos y logística han variado sustancialmente en 26 años, pero las cotizaciones internacionales no han subido de manera proporcional, lo que estrecha los márgenes operativos de productores y empresas procesadoras.
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario constituye un diagnóstico valioso para entender las dinámicas del mercado global de oleaginosas y sus derivados, especialmente en un contexto donde Argentina es uno de los principales productores y exportadores de estos commodities.
Imagen: Mark Stebnicki / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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