Las fuerzas rusas llevaron adelante una ofensiva de gran escala contra distintos puntos de Ucrania. El ataque dejó víctimas fatales, decenas de heridos y daños en infraestructura clave.
La madrugada volvió a estar marcada por las sirenas y las explosiones en varias regiones de Ucrania. Rusia lanzó una nueva ofensiva con drones y misiles que impactó en zonas urbanas y objetivos estratégicos. Según informaron las autoridades locales, al menos ocho personas murieron y varias decenas resultaron heridas. Los equipos de emergencia trabajaron durante horas entre edificios dañados y sectores afectados por incendios.
Las acciones militares alcanzaron diferentes provincias del país y provocaron interrupciones en servicios esenciales. Las autoridades ucranianas denunciaron que algunos proyectiles impactaron cerca de áreas residenciales. En paralelo, se activaron sistemas de defensa aérea para intentar reducir el alcance de los ataques. Pese a ello, varios objetivos fueron alcanzados y generaron importantes destrozos.
Mientras continúan los enfrentamientos, el gobierno de Volodímir Zelensky volvió a reclamar mayor apoyo internacional. La ofensiva se produjo en un contexto de creciente tensión y de negociaciones estancadas para alcanzar una salida diplomática al conflicto. Diversos líderes occidentales condenaron los ataques y reiteraron su respaldo a Ucrania. El episodio vuelve a reflejar la intensidad de una guerra que ya lleva varios años sin una resolución cercana.







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